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Habiendo resuelto definitivamente el tema de las placas dorsales de los ornitisquios acorazados en mi comentario nº 23, paso a ocuparme de las bocas abiertas.
He leído con interés las doctas teorías expuestas en este post, pero la navaja de Ockham nos obliga a buscar la respuesta más sencilla, que es, sin duda: tienen las bocas abiertas PORQUE SE ESTÁN RIENDO.
Ello nos fuerza a enfrentarnos a la decisiva cuestión que la ciencia oficial ha estado marginando por oscuros motivos:
¿TENÍAN COSQUILLAS LOS ORNITISQUIOS ACORAZADOS?
Se trata, por supuesto, de una cuestión capital, dado que lleva implícita la entera organización nervioso-neuronal de los susodichos y, más allá, su éxito reproductivo.
Pocos científicos niegan hoy que la propagación de una especie mejora notablemente cuando las parejas se hacen cosquillas durante el acto sexual. Las cosquillas podían dar a los ornitisquios una ventaja reproductiva decisiva respecto, por ejemplo, a los tiranosaurios, de bracitos demasiado cortos para llegar a los puntos más sensibles de sus parejas.
Más allá de la estricta fisiología, la existencia de cosquillas confirmaría su aptitud para la vida comunitaria. No es lo mismo compartir unas hojitas de cicadias entre gruñidos que entre contactos sensuales, ni los brotes de ginkgo saben igual cuando una garra picarona despierta sensaciones en tus sobaquillos.
Sólo me queda preguntar al amigo Paleofreak: ¿PARA CUANDO UN POST SOBRE LAS COSQUILLAS DE LOS ORNITISQUIOS? El tema es tan apasionante que comportaría un aluvión histórico de comentarios y la consagración definitiva del presente blog.
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